martes, 8 de diciembre de 2009

Confesiones de un confuso juntaletras


Por esta estaca que he roto buscando una luna más pura.
Por este título inventado que nada le dice a estos versos.
Por esta petaca de tu sangre asida al vaivén de mi cintura.
Por este poema escrito en Arial me calé hasta tus huesos.

Por esta alegoría que advierto al meterme en hondura.
Por este vacío panal sin la reina de los más aviesos.
Por esta forma de mirar atrás tan rayante en la locura.
Por este lápiz de labios mediando en la firma de tus besos.

Por tantas razones perdí la razón...
Que ya no me queda ni fe ni lamento.
Ay, por tantas canciones yo perdí la ilusión
Que de noches en vela me alimento.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Parecidos irrazonables

Parece, que mi dedo recorre tu espina dorsal.
Parece, que la mente me induce a un coma terminal.
Parece, que la gente susurra tu nombre al pasar.
Parece, que estas palabras ni están, ni dicen la verdad.

Parezco, una mezcla intrincada de azúcar y miel.
Un idiota anodino en un triste y vacío vergel de papel.
Parezco, la más triste de todas las sonatas,
que tocabas cada noche en mi oído, de eso doy fe de erratas.

Pareces, una dama inglesita vestida de cuero.
Flor parisina, deidad terrenal envuelta en acero.
Pareces, la eterna inocencia comprando un liguero.
Con carita de potro indomable, pero buscando un tequiero.




jueves, 24 de septiembre de 2009

Una desilusión ilusionante

A machetazos rojos desperté de mi letargo. Fueron repetidos, y tan afilados que desgarraban finalmente las costuras que tejí con la piel del desamor. El derramamiento de sangre fue fingido, y mi reacción al salir de la ensoñación fue fatua, como sorprendido a la vez que esperaba su llegada.

No significa nada, pero es tan valioso para mí... Me devuelve al tren de la libertad, donde mi sitio en el vagón sigue tal como lo dejé, en el lado de ventana, con la baraja desparramada sobre la bandeja, con el asiento reclinado a mitad. Gracias a este paréntesis carmesí vuelvo a cambiar de párrafo en mi diario, estreno hoja nueva, encabezada con la fecha en colores y mi nombre en mayúsculas, que ahora soy yo el que escribe y sólo lo hago de mí.

Lo que más gracia me hace es que ella no es consciente de nada, es como la mariposa que prosigue su aleatorio aleteo mientras al otro lado del mundo se desencadena la desordenada sinfonía a la que dio comienzo cual colorida directora de orquesta. Mejor que sea así. Aunque no tengas nada que ver en mi devenir, gracias por reconducirlo de manera inconsciente. Una desilusión que acaba con un "To be continued" con la mejor pinta que he visto en mucho tiempo en mi vida.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pasen y lean

La huella de tu pies difuminándose en la arena, la película de saliva que dejas en mis labios, la marca de las uñas sobre mi espalda, tu olor en la flor que acabas de oler, tu sombra en el alféizar cuando te acabas de ir, el rosco de tu toalla de secarte el pelo, el rastro de tu mirada furtiva en medio de la fiesta, la silueta que dejas al salir de la cama, tu vaho que empaña mis gafas, la estela que dejas al quitarte del espejo, tus lágrimas que mojan mi cuello...

Pero sobre todo tu perfume. Ése que está por todos los lados que tú no pisas, ése que ya no te pondrás pero que me seguirá acercando a tu ausencia, ése que irradia la soledad desubicada que sustituye estos meses a mi sombra. Tu perfume es el más recurrido de todos.

Bievenidos a mi enorme Museo de Recuerdos Tuyos que visito a menudo en mi imaginación. Las entradas se agotaron desde hace meses.

Lacerada lealtad

Es para mí el cuerpo, es para mí el alma, una simbiosis de dos símbolos en constante lucha, una personificación del yo impulsivo y el yo reflexivo que se enfrentan a cada segundo, en tantas y tan furtivas contiendas que nunca tienen final decidido ni inicio confirmado. Todo viene de la envidia del uno al otro.

Porque el cerebro envidia al corazón. Ay, cómo ansía retorcerse de placer, esas revoluciones hormonadas cuando lo tocan, e incluso aquellos respingos que musita cuando se está rompiendo. Ansía sus mil y una vidas, sus vidriosos resquebrajamientos seguidos de reconstrucciones gelatinosas, su fragilidad y su fuerza. Y por eso lo ridiculiza, le niega todo lo que anhela, lo ciega y engaña, lo alza y lo estampa.

Qué pena que siempre haya un perdedor. Y no es ni el cerebro, ni el corazón. Es el dueño de ambos.

sábado, 18 de julio de 2009

Desazonante y tajante (un viaje por mi mente)

Tu alma rutilante se detuvo unos segundos a contemplarme. Bastaron tan sólo unos pocos, suficientes para enarbolar un premeditado talante en el frío saludo y en la despedida lacerante. Fue tras ese preciso instante cuando comprendí que no estabas por la labor de recordar lo vivido algunos meses antes.

(...)

No existe mente más que la mía tan retorcidamente introspectiva, no hay perversión mayor en mi vida que la que yo mismo me dedico a fabricar, con pensamientos ora absurdos, ora inquietantemente cuadriculados, intentando unir con pinzas las fotos mojadas que quedan del pasado, ignorando que con eso sólo consigo romperlas más, distorsionar con la fuerza torsionadora de mis manos unos recuerdos que sin mezclar con el barro hubieran quedado tan especiales como eran...

Mi mente a veces es lógica y tajante, razona los mecanismos adecuados...pero otras veces se deja llevar por los sentimientos más primarios, razonamientos paridos sin la ayuda de ningun algoritmo lógico, y creo que tienen más fuerza que los racionales precisamente por su propia naturaleza salvaje y déspota, están donde nadie los llama y presionan las sienes con el convencimiento neto que sólo despierta la pasión: estos últimos son los que cada uno define dentro de sí como sentimientos.

A veces se despega de mí y vuela a cuenta de su propio combustible. Otras permanece fiel a ese nosequé que llamo mi yo. No es el retrato de un esquizofrénico... ¿o sí? Porque todos tenemos algo de esquizofrenia entendida como desapego puntual de la mente. Todos sentimos, todos irracionalizamos, joder. Pero yo quiero desconectar esa función un tiempo. Quiero ser racional contigo. Aunque, cómo no, ya se encargará mi mente de echar por tierra todo mi plan mecanizado, se esconderá tras una cortina de risa malvada y comenzará a borbotear disparates y demás veleidades sin que haya subterfugio alguno. Pero ahora que lo pienso (de manera irracional), me gusta. Aunque siempre me quedará la duda de quién ha escrito esto: si mi yo racional o mi yo borboteante y emocional.

viernes, 5 de junio de 2009

Irracional sinrazón

Es mi estigma. Mi tatuaje indeleble. Me define, me explica, me concluye. Inmanente, inherente o inalienable, qué más da como quiera llamarlo, se pegó hace ya tantos años a mi piel que no se irá nunca. Me hace reír, me hace llorar, pensar, desear, pero ante todo me hace sufrir y amar. Diferente a los demás sentimientos, pues éste es el que menos se entiende pero el que más se asume como propio. Legado de lo que más aprecio en este mundo, me supone un orgullo recordarle al mundo que se perpetúa conmigo, que no muere con la mera terrenalidad de una vida. En los peores momentos aflora con más vehemencia, en los mejores una nube te transporta allá donde vas; aunque son tan pocos esos buenos momentos que quizá por ello saben aún mejor. Todo el que me conozca ya sabrá de lo que estoy hablando. Como aquí no me conoce ni el Altísimo, que sea el propio Glorioso el que me lo recuerde, con un uy, con una canción de Sabina, con una pupa, un oso con un madroño o qué más da como quiera llamarlo. Lo importante es que está a sangre y fuego, qué más da lo que ponga.