viernes, 9 de septiembre de 2011
martes, 12 de octubre de 2010
Culpables de haber nacido Istrianos (por Serena Mauriello)
He escuchado el grito silencioso de una mujer, rememorando aquello que vivió cuando aún mujer no era. Aquellos días de encarcelamiento, los vividos por su padre, por cientos de padres e hijos.
He observado el llanto carente de lágrimas de una mujer, rememorando aquello que vivió cuando aún mujer no era. La tragedia Istriana, el Foibe, y aquellos que perdieron la vida defendiendo sus propios ideales y su propia patria. Aquellos hombres, mujeres, niños, todos inocentes, forzados a un exilio autónomo pero a la par forzado, sin renegar sus propios orígenes italianos. Un pueblo amante de Italia y sus tradiciones, que la ve y la siente como una madre, pero que en realidad es una madrastra.
Fiume, Pola, Parenzo, Trieste, lugares donde todavía se respira la melancolía, la tristeza, la rabia, el odio, la vergüenza, el miedo de un pueblo débil políticamente, pero de ánimo fuerte. El triángulo Istriano fue invadido a lo largo del siglo por numerosas civilizaciones y pueblos (Romanos, Godos, Bizantinos, Francos , austriacos, italianos, alemanes, croatas) y quizás este el motivo por el que aquellos cuyos orígenes radican en esta tierra se caracterizan por su gran tenacidad. La capacidad del pueblo Istriano de resistir también los golpes bajos en el curso de la Historia merece también el máximo respeto. El éxodo Istriano-Dálmata ha resultado ser una realidad incómoda para el poder político, de ahí que no haya sido difundido. Pero hoy el mundo DEBE rendir honor a cada víctima del genocidio ocurrido para que quede grabado en la memoria de todos y cada uno y se venga a crear una conciencia histórico-social con el fin de que nada similar se repita.
Serena Mauriello. Traducción: Juan José Rodríguez (Histéresis)
lunes, 5 de julio de 2010
Devastar cabezas
Retorcían cada uno de mis pensamientos los bucles dormidos de mi pelo. Recortaban mentalmente mis jadeos esos bucles cayendo por detrás del cuello. Y sin querer pensar más, como si la solución la abarcarán unas tijeras de metal, cogí mechones con intención de cortar y cortar y cortar. Y corté el primero y se sucedieron tantos como mi cabeza me pedía y más y más y más hasta un total de la cabeza entera a no más de 6 centímetros en sentido longitudinal.
Conforme veía caer rizos uno tras otro sentía alivió, pero solo era un alivio momentáneo, poco a poco la ira se apoderó de mi y luego sentí pena…. Echaba de menos los rizos y las rastas unidos durante tanto tiempo como una prolongación de mis pensamientos en sentido fusiforme y sobrevinieron sobre mi ríos de vino glaciar. Sobrevinieron también pataletas y globos murmurándome obscenidades y un balcón sin barrotes por donde echar a volar tranquila durante esa noche… En el caso de que mis alas no se desplegaran siempre podía acogerme la molla verde que debajo del balcón se debatía entre la tila que meses atrás le tiraba y el uranio enriquecido que la embadurnaba mañana tras mañana.
miércoles, 9 de junio de 2010
Vulnerabilidades
jueves, 14 de enero de 2010
No somos conscientes de su magnitud
martes, 29 de diciembre de 2009
Días dorados
(Nick Hornby, Fiebre en las gradas)
viernes, 18 de diciembre de 2009
Dejen paso al Maestro Sabina
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.