lunes, 5 de julio de 2010

Devastar cabezas


Estaba furiosa con la directora, la madre Concepción. Sucedió algo breve pero intenso. Decidí que la odiaría y me empecé también a odiar a mí por acatar normas que no tenían ningún sentido dentro de mi cabeza; por esa obediencia que me estaban inculcando y que yo aborrecía con toda mi alma.
Retorcían cada uno de mis pensamientos los bucles dormidos de mi pelo. Recortaban mentalmente mis jadeos esos bucles cayendo por detrás del cuello. Y sin querer pensar más, como si la solución la abarcarán unas tijeras de metal, cogí mechones con intención de cortar y cortar y cortar. Y corté el primero y se sucedieron tantos como mi cabeza me pedía y más y más y más hasta un total de la cabeza entera a no más de 6 centímetros en sentido longitudinal.

Conforme veía caer rizos uno tras otro sentía alivió, pero solo era un alivio momentáneo, poco a poco la ira se apoderó de mi y luego sentí pena…. Echaba de menos los rizos y las rastas unidos durante tanto tiempo como una prolongación de mis pensamientos en sentido fusiforme y sobrevinieron sobre mi ríos de vino glaciar. Sobrevinieron también pataletas y globos murmurándome obscenidades y un balcón sin barrotes por donde echar a volar tranquila durante esa noche… En el caso de que mis alas no se desplegaran siempre podía acogerme la molla verde que debajo del balcón se debatía entre la tila que meses atrás le tiraba y el uranio enriquecido que la embadurnaba mañana tras mañana.

miércoles, 9 de junio de 2010

Vulnerabilidades

Evocamos nuestra infancia conforme más pasan los años, añoramos la inocencia intacta y la despreocupación que es la esencia del niño con la llegada de las responsabilidades que el tiempo va esculpiendo en nuestra mente, como las arrugas van surcando la piel. Y llega la madurez, y con ella, de la mano de las responsabilidades, aparece la inseguridad de lo efímero.

Algunas personas se protegen de la tormenta de los miedos creando un escudo, esterilizando todo asomo de reblandecimiento, creyendo que si la vida se vive al presente su corazón queda inmune a los virus de los recuerdos (pasado) y las esperanzas (futuro). Porque ambos comparten el mismo agente patógeno: las vulnerabilidades.

Ese virus que en sus dos manifestaciones tratamos de evitar, es, cual gripe A, una pandemia desproporcionadamente temida por muchos, pero digo yo: ¿tanto hay de malo en sentirse vulnerable?

La vida vivida al presente carece de la perspectiva que le dan las ilusiones, un corazón desilusionado es materia inerte, sólo puede aprender a funcionar con los dolores, con las esperanzas. Un corazón recluido en el día a día sólo cumple su función más prosaica, la mecánica del bombeo de la sangre; un corazón con vistas al pasado y al futuro activa las conexiones con el intelecto, te hace sentir más fuerte, emocionar, con cada loop que da la montaña rusa impulsada por la adrenalina, la xerotonina, y demás hormonas no combustibles.

Me gusta sentirme vulnerable, me gusta que me hagas sentir vulnerable, y aunque implique dolor, aunque conlleve desazón ocasional, déjame decirte desde aquí que en el fondo, muy adentro, mi corazón estará sonriendo. Porque ya no sólo bombea sangre.

jueves, 14 de enero de 2010

No somos conscientes de su magnitud

Estos días asisto de pasada a uno de los acontecimientos más desagradables del siglo. Impotencia y rabia se desbocan al ver la catástrofe, la cara perversa del lado maligno del reverso oscuro de la puta vida. Tan inmiscuidos en nuestras propias desgracias no nos damos cuenta de que el verdadero problema tiene epicentro en Puerto Príncipe, Haití. Cientos de miles de sueños truncados, promesas agitadas e ilusiones buscando oxígeno bajo los escombros. Sé que no podemos hacer nada, ni acuso al mundo desde mi pequeño púlpito con tono reprobatorio, no. Sólo pido que reflexionemos, que relativicemos nuestros problemas, que es bien poco. Yo soy el primero que debería darse cuenta de lo afortunado que viene siendo, que la pena está de veraneo en esa isla, y amenaza con quedarse. Porque lo más triste es que no son desdichados ahora, sino que ya antes muchos de ellos vivían en un estado de absoluta dejadez de la mano del hombre del primer mundo. Les podremos dar ayuda humanitaria, mejorar sus destrozadas infraestrcuturas, reconstruir todo lo que el temblor se llevó. Todo menos su corazón derruido por un seísmo letal.

martes, 29 de diciembre de 2009

Días dorados

Por otra parte, hay días dorados. Mi depresión estaba ya curada del todo; solamente sentía ese sitio en que antes notaba el dolor, y era en el fondo una sensación placentera, parecida al momento en que uno se ha recuperado de una intoxicación accidental y puede comer de nuevo: el dolor de los músculos del estómago es sencillamente placentero.

(Nick Hornby, Fiebre en las gradas)

viernes, 18 de diciembre de 2009

Dejen paso al Maestro Sabina

Vale, es cierto que en el subtítulo de mi blog dice aquello de las reflexiones sin levantar la vista del teclado, pero al inclinarme por lo que prtendo llamar poesía en estos últimos posts, y al escuchar una canción de mi querido e idolatrado Sabina no puedo resistirme a poner la letra de una de sus mejores piezas, "Noches de Boda" , perteneciente al disco "19 días y 500 noches". Disfrutadla los malparados que lean esto, y sobre todo, no cometáis el honor de adjudicármela a mí (a lo mejor con esto cumplo mi malévolo plan de salir en Google muahahahaa...):

Que el maquillaje no apague tu risa,
que el equipaje no lastre tus alas,
que el calendario no venga con prisas,
que el diccionario detenga las balas,
Que las persianas corrijan la aurora,
que gane el quiero la guerra del puedo,
que los que esperan no cuenten las horas,
que los que matan se mueran de miedo.
Que el fin del mundo te pille bailando,
que el escenario me tiña las canas,
que nunca sepas ni cómo, ni cuándo,
ni ciento volando, ni ayer ni mañana.

Que las verdades no tengan complejos,
que las mentiras parezcan mentira,
que no te den la razón los espejos,
que te aproveche mirar lo que miras.
Que no se ocupe de tí el desamparo,
que cada cena sea tu última cena,
que ser valiente no salga tan caro,
que ser cobarde no valga la pena.
Que no te compren por menos de nada,
que no te vendan amor sin espinas,
que no te duerman con cuentos de hadas,
que no te cierren el bar de la esquina.

martes, 8 de diciembre de 2009

Confesiones de un confuso juntaletras


Por esta estaca que he roto buscando una luna más pura.
Por este título inventado que nada le dice a estos versos.
Por esta petaca de tu sangre asida al vaivén de mi cintura.
Por este poema escrito en Arial me calé hasta tus huesos.

Por esta alegoría que advierto al meterme en hondura.
Por este vacío panal sin la reina de los más aviesos.
Por esta forma de mirar atrás tan rayante en la locura.
Por este lápiz de labios mediando en la firma de tus besos.

Por tantas razones perdí la razón...
Que ya no me queda ni fe ni lamento.
Ay, por tantas canciones yo perdí la ilusión
Que de noches en vela me alimento.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Parecidos irrazonables

Parece, que mi dedo recorre tu espina dorsal.
Parece, que la mente me induce a un coma terminal.
Parece, que la gente susurra tu nombre al pasar.
Parece, que estas palabras ni están, ni dicen la verdad.

Parezco, una mezcla intrincada de azúcar y miel.
Un idiota anodino en un triste y vacío vergel de papel.
Parezco, la más triste de todas las sonatas,
que tocabas cada noche en mi oído, de eso doy fe de erratas.

Pareces, una dama inglesita vestida de cuero.
Flor parisina, deidad terrenal envuelta en acero.
Pareces, la eterna inocencia comprando un liguero.
Con carita de potro indomable, pero buscando un tequiero.